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comunione17 febrero 2016
Por amor y no por oficio: 400 formadores de 39 países, de Oceanía a Nigeria, con la misma pasión por las nuevas generaciones. ¿Una tarea díficil? Sí, pero juntos es posible.

Acompañar a los adolescentes en su proyecto de vida, el perfil del educador, educación a lo difícil, una comunidad que educa. Éstos son algunos de los temas que afrontaron 400 formadores, no por oficio sino por vocación, quienes acompañan a niños y chicos en el ámbito del Movimiento de los Focolares, en todas las latitudes. Vinca y Make vienen de Melbourne. «Soy originaria de Futuna: ¡un paso más allá y caes fuera del mundo! – bromea Make –.Cuando fui a visitar a la pequeña comunidad de la isla de Kiribati, los niños en un primer momento estaban intrigados por la presencia de una “extranjera”, luego quedaron sorprendidos por el hecho de que me puse a jugar con ellos. Aunque ya no tengo la edad para esto, pasé dos horas con ellos, entre carreras y saltos. Sin embargo, a pesar de no tener ningún idioma en común, se creó entre nosotros una relación especial».

¿Pero cuál es el modelo educativo de referencia? Se trata de la persona-relación, capaz de amar y ser amada a su vez, modelo que ahonda sus raíces en el pensamiento de Chiara Lubich. Un grupo de investigadores en el ámbito pedagógico, la Escuela Abbà y el Instituto Universitario Sophia, que para la ocasión envió a algunos de sus docentes para que intervinieran y realizaran foros y talleres, han estudiado la resonancia de este pensamiento en el campo educativo. Se ha podido así ofrecer un amplio abanico de opciones, para distintos grupos etarios: itinerarios educativos a la mundialidad, la tipología del animador y dinámicas de grupo, resolución de conflictos, reflexión acerca de la fe y la razón, hasta temas más específicos, como estilos de vida e impacto ambiental, género, adicciones, medios de comunicación. No faltaron unas actividades prácticas, de las emociones y la danza, al teatro, títeres, globos, arte y manualidades, edición de videos, uso de la fotografía y de la imagen.

workshop EmmaUna posibilidad concreta para “poner en movimiento corazón, cabeza, manos”, experimentarlo para luego vivirlo juntos, con los niños y los chicos. Es una de las modalidades que el papa Francisco subraya de manera especial (ver el reciente congreso mundial sobre Educación, en Roma noviembre de 2015), y que Mons. Vincenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación Católica, recordó a manera de invitación a todos los formadores presentes en Castel Gandolfo del 5 al 10 de febrero pasado, presentando la visión de Francisco acerca de la educación.
Maestro de riesgo, audaz explorador, cuidadoso director de orquesta, humilde tejedor de relaciones. Todo esto es lo que se le pide hoy al educador, pero no a él sólo, sino insertado en la red de la comunidad en la cual se desenvuelve. Experimenta el fracaso, pero no se rinde, para ayudar a su vez a que no se rindan los demás. Sobre todo trata de ser una persona auténtica, un testigo creíble. A menudo tiene que ver con ‘Niños en problemas’, como dice el título de un libro que se presentó en estos días. Son los niños que sufren por las fragilidades de la propia familia, que sufren violencia… pero alguien introdujo en sus historias gérmenes de esperanza. Es siempre posible volver a empezar, ayudándoles a activar la que en la jerga técnica se define como resiliencia, es decir, sacar a flote sus mejores recursos para afrontar situaciones difíciles, adaptarse y superarlas.
clariaT.Claria«Es necesario adquirir competencias – explica Arturo Clariá, psicólogo clínico argentino – también en el aspecto sociológico, psicológico, ofreciendo estrategias para trabajar juntos, ser más responsables en el acompañamiento, siempre con una mirada hacia lo alto, hacia lo trascendente. A través del intercambio con educadores de todo el mundo, emergieron problemáticas actuales y comunes a las distintas culturas, en el mundo globalizado, como la falta de autoestima, el vacío existencial y la dificultad de construir el propio proyecto de vida. Y a veces no se sabe qué hacer. ¿Cómo afrontar esta sociedad líquida? El educador no es el que posee el saber, sino el director de una orquesta en la que todos pueden tocar su instrumento, y él debe encontrar la armonía de cada uno». Por lo tanto una educación que salga del encierro, y se traslade al plano emocional, social, de los valores: «Esto – concluye – es trabajar para construir una cultura de paz, de fraternidad».
Foto: https://goo.gl/photos/BjmCh1FPnXaxyBQh8
Facebook: In Cammino Educarsi per Educare

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